
Hoy, miércoles 5 de agosto, nuestra comunidad escolar se unió en un abrazo cálido e inolvidable. Realizamos una emotiva ceremonia en honor a nuestra querida Tía Rosita, recordada paradocente que el año pasado partió de este mundo, pero que jamás se ha ido de nuestros corazones.
Su legado sigue tan vivo como siempre, vive en nuestra memoria, en las sonrisas de nuestros hijos y en cada rincón de esta escuela donde su presencia fue tan vital, cercana e importante.
Un recuerdo permanente en nuestra escuela
Con el deseo de que su huella quede plasmada para siempre, el Centro de Padres y Apoderados de la Escuela Juana Atala de Hirmas, en conjunto con la Dirección y toda la comunidad educativa, rendimos un homenaje permanente.
A contar de hoy, la sala de inspectoría pasa a llamarse oficialmente Inspectoría Rosa Urrutia. Además, se instaló en la entrada una placa conmemorativa para que las actuales y futuras generaciones de estudiantes la recuerden con el mismo cariño con el que ella siempre los acogió.
«En cada rincón quedó tu huella; en cada gesto, tu bondad»
Un agradecimiento desde el corazón
Queremos expresar nuestra más profunda gratitud a todos quienes hicieron posible este significativo encuentro:
- A la Dirección y a toda la comunidad educativa, por su constante apoyo y compromiso.
- A nuestros estudiantes, por participar con tanto respeto y cariño.
- Y de manera muy especial, a Fernando, su hijo, por acompañarnos en este hermoso momento y permitirnos compartir con él el amor que todos sentimos por su madre.
La Tía Rosita seguirá latente en nuestros pasos y su nombre resonará siempre con orgullo en los pasillos de la Escuela Juana Atala de Hirmas.
¡Gracias por siempre, Tía Rosita!
